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enero 21, 2015

Sonrisas pasajeras

Entretener y hacer reir es uno de los oficios más antiguos y a la vez uno de los más difíciles. Tener el ingenio, la actitud y el carisma para cautivar al público y con ello en muchas ocasiones, salvar su vida.






No se puede saber a ciencia cierta quién fue el primer payaso, sobre todo porque a lo largo de la historia, esta actividad se ha ido transformando y han recibidos diferentes nombres según la época y la región tales como luyet u hombres frívolos,  P’rang, gleemen, jonglenrs, bufones, arlequines, entre otros, hasta llegar a los clowns, augustos y trombos o contraugusto.

Estos últimos son lo más parecido a los payasos que vemos hoy en día tanto por su dinámica a la hora de actuar como en su vestimenta. Independientemente de que los payasos estén asociados principalmente a la comedia y por lo tanto pensemos en primera instancia en la actuación y los chistes, muchos de ellos se valen de otras actividades o números para brindar un mejor espectáculo. Tales habilidades pueden ser la mímica,  el malabarismo, el canto, el entrenamiento de animales, la magia y la acrobacia.

La mayoría de los payasos aprendió el oficio, viendo y practicándose, todo era cuestión de experiencia; pero tener esa chispa con el público es tan importante y complicado que desde hace algunos ayeres existen en diferentes partes del mundo escuelas para convertirse en un payaso profesional. México no se queda atrás, pues desde el 2010 se comenzó con el proyecto de la primera escuela en la que se estudia la licenciatura del arte de la risa, en el estado de Hidalgo.

Clown, suelen vestir de manera más recatada, la cara
maquillada y las cejas muy marcadas de forma curva.
Juega el papel de payaso listo y su humor es un poco
más conservador. Suele  presentarse a
juego con un augusto.
Sin embargo, son muchos los payasos que siguen aprendiendo de sus antecesores o ídolos, eso sí, todos los ladrones de risas, realizan su trabajo con gusto, pero no por ello se eclipsa la necesidad.

Los circos, las fiestas infantiles y espectáculos privados han sido el principal sustento para  aquellos de los enormes zapatos y pelucas de colores. Desgraciadamente, existen muchos payasos y pocos eventos en los que son requeridos. Una sociedad en la que el concepto de entretenimiento se vuelve más difuso y la tecnología acapara gran parte de los intereses, además de que algunas películas de terror han dada mala fama y dejado a más de uno con una fobia hacia ellos.

Por eso, muchos han decidido salir a las calles a hacer lo que mejor saben, ganarse el sustento de cada día por hacerles pasar un rato agradable a quienes viajan en el transporte público (bendito transporte  que ofrece de todo). Ataviados con ropa de los colores más llamativos y la cara pintada, usualmente en pareja [clown y augusto], comienzan con un show muy local; ya que, si por algo los payasos mexicanos son de los mejores del mundo, es por su habilidad para encontrar en todo un motivo de risa y convertirlo en chiste, habrá payasos más ácidos, pesados o irreverentes, sobre todo dependerá del tipo de público con el que se topen, pero saben manejar la situación para llamar la atención y obtener al menos la satisfacción de haber hecho sonreír aunque sea a una persona.
Augusto, viste de forma extravagante y colorida, 
sobresaliendo los enormes zapatos y la nariz roja, 
suele ser crítico, rebelde e ingenuo, hace el papel de tonto.

Como toda puesta en escena, el ver a estos hombres y mujeres (aunque primordialmente ha sido una ocupación de hombres) frente a nosotros causa sorpresa y risas con su ingenio, pero no hay que olvidar que todo es falso,  que tras esas caras pintadas y sonrisas de colores, hay un persona para la cual no todo puede ser tan brillante como su vestimenta.

Si los payasos son cada vez más cotidianos en las calles, es por ese decreciente interés en ellos y falta de trabajo y espacios. Muchos se dan a conocer en la calle para ofrecer sus servicios completos a quienes estén interesados. Aunque también cabe señalar que no todos son payasos, solo que pintarse la cara y contar un par de chistes parecen ser suficientes herramientas para obtener dinero fácil.


Trombo o contraugusto, cuando en un equipo de payasos 
suelen ser más de dos personas, se ocupa este papel, 
cuya misión es frustrar el trabajo de sus compañeros 
clown y augusto, pero siempre de una manera graciosa.
Sin duda, debido a la historia y personajes que han dejado huella, ser payaso es un orgullo, no por nada el 10 de diciembre es el día Internacional del Payaso, uno de los oficios más alegres y solo para aquellos que realmente aman lo que hacen, una labor altruista al hacer más larga la existencia humana gracias a una sonrisa.





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